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lunes, 24 de agosto de 2020

Camino de Los Berrazales

A lo largo de sus escasos 9 kilómetros de longitud y salvando un considerable desnivel de casi 1.000 m. de altura, este recorrido ofrece todo un rosario de ricos contrastes. Los extraordinarios valores naturales e históricos unidos a su belleza hacen del lugar, quizá, el más interesante y completo de los que discurren por la parte del poniente grancanario.
El itinerario, en función de los diferentes paisajes que atraviesa, aparece dividido en dos fases. La primera desciende a lo largo de las estribaciones orientales del gran Macizo de Tamadaba, sobre antiguos basaltos mio-pliocénicos del I Ciclo que dieron lugar a la isla primigenia o Paleo-Tamarán.


Sobre estas laderas se extiende un bosque natural de pino canario en el que se conservan multitud de especies endémicas, algunas exclusivas de Tamadaba. Durante el descenso, se pueden apreciar sus cambiantes características, según sea su exposición: al norte donde se espesa y mezcla con brezos y demás flora de ambiente húmedo y al sureste donde, por el contrario, se aclara sobre un sotobosque más leñoso y casi árido.


Las presas de Lugarejos y los Pérez, escalonadas en la cabecera del Barranco de Agaete, proporcionan al final de esta etapa, un ambiente lacustre, donde la fauna propia del pinar, como picapinos y pinzones, coexisten con la de las medianías, canarios o capirotes, sin faltar las alpispas y garzas que pululan en sus orillas. También excepcionales visitantes como el guincho, la gran águila pescadora que ocasionalmente sube de la costa hasta aquí en busca de las abundantes carpas que se crían en sus aguas.


Al franquear el muro de estas presas se inicia la segunda etapa, entrando en la Neocanaria, o isla nueva, constituida por recientes rampas basálticas plio-pleistocénicas y redondeados lomos basálticos cuaternarios. Está brusca división geológica que marca el barranco de Agaete, coincide con la línea de transición bioclimática entre el Alisio y la Xero-Canaria. Esta vertiente ofrece un relieve fuertemente modelado por la erosión y la mano del hombre que en sus escarpadas laderas levantó durante siglos terrazas y bancales de cultivo que configuran hoy un peculiar y escalonado paisaje agrícola. Por él discurre una ruta hasta El Hornillo, troglodítico pago cuyos moradores siguen habitando las cuevas excavadas en pleno risco por sus antepasados.


El alto valor etnográfico y la belleza del lugar hacen obligatoria la parada que permita conocer y disfrutar del lugar.
A partir de su ermita, nos encontramos un camino empedrado ya citado en las Crónicas de la Conquista:


Por él subieron huestes castellanas en sus incursiones bélicas o de saqueo sobre partidas de guerreros o poblados aborígenes de la Cumbre. Descolgándose en un tortuoso serpenteo risco abajo, entre cuevas y terrazas, pasa junto a antiguos molinos de agua y cruza las coladas lávicas, derramadas hace 3.000 años por el Volcán Hondo de Fagagesto.


Tras otro corto tramo de asfalto, el camino remonta hacia la Montaña de las Vueltas donde se contempla, la zona recorrida y por recorrer con los escarpes de Tamadaba y el Valle de Agaete.
Tras un vertiginoso descenso, el itinerario finaliza en los Berrazales, lugar famoso por sus aguas y su tradición hotelera.

Imágenes disponibles en: Adobe Stock & Pond5

lunes, 30 de octubre de 2017

Juncalillo

Los espacios de este municipio presentan un gran interés. En la cumbre destaca la zona de Juncalillo, que comprende una superficie entre los 1.000 y los 1.500 m. de altitud. Allí sobresalen los accidentes orográficos de la Cruz de Valerón (1.442m.), Los Galeotes y La Montañeta. En medio de estas escarpadas formaciones aparecen valles y terrazas en donde es posible la práctica de la agricultura y el pastoreo. El relieve, pues, sigue siendo accidentado y tiene la particularidad de que pertenece a la cuenca alta del barranco de Agaete. Por eso los afluentes que recibe aquél desde esta zona (Hondo de Arriba, Juncalillo y Sao) la recorren en sentido transversal.



Al Noroeste de la crestería de La Solana, y ocupando buena parte del lomo de su mismo nombre, se encuentra el caserío de Juncalillo, a 1.200 m. de altitud. Se trata del núcleo más alto de las cumbres de Gáldar. En los últimos años ha perdido casi la mitad de sus habitantes, que de 998 en 1970 descendieron a sólo 542 en 1981. La emigración hacia otras zonas más atractivas es lo que explica una mengua tan abultada.



La mayor parte de la población del lugar se ha dedicado históricamente a la agricultura y a la ganadería. También se desarrollaron muchas artesanías tradicionales, ahora en vía de extinción, como la zapatería de remiendo, la herrería, la carpintería, o el textil de la lana. Antiguamente, había unas pequeñas tiendas que traían al pueblo mercancías que no se producían en su interior. Además, fue y es pueblo dormitorio de empleados forestales y de la construcción, que se desplazan a los lugares de alrededor a desempeñar su trabajo. 
Originariamente, la población se encontraba muy bien irrigada de manera natural, de manera que se producía una explotación tradicional con estanques, acequias y cantoneras. Sin embargo, más tarde se sobreexplotó con galerías, pozos y presas, que provocaron el agotamiento del acuífero.



La sociedad juncalillense tradicional era rural y entró en crisis con el éxodo rural hacia la costa, cuando allí se requería mano de obra para el cultivo de exportación y para la atención al turismo. Actualmente cuenta con una población envejecida y con unos pocos jóvenes que han mantenido el vínculo con el pueblo.



Destacar el pago del El Tablado un núcleo poblacional troglodita que aún sigue utilizándose como vivienda, donde su escalonada vertiente de solana realizada por sus habitantes para obtener superficies cultivables impresiona al adentrarse por algunos de sus caminos destinados al senderismo.



Una gran agrupación de casas cuevas de este núcleo hace las delicias del visitante durante su paseo por los caminos que atraviesan el lugar ya que los elementos decorativos despiertan los sentidos transportándonos a épocas pasadas donde el pastoreo y la artesanía se respiraban en el día a día.



El pueblo ha dado a la Iglesia 26 clérigos y 33 religiosas, entre los cuales cabe destacar dos figuras. En primer lugar, la de Jesús Pérez Rodríguez, que fue Obispo auxiliar de Sucre desde 1985 a 1989, año en el que fue promocionado a Arzobispo de Sucre, y en la actualidad, desde hace varios años, es Arzobispo primado de Bolivia. Su nombre figuró como posible Cardenal, pero nunca alcanzó la púrpura de príncipe de la Iglesia. En segundo lugar, la de Monseñor José Rodríguez y Rodríguez, reconocido sacerdote por su labor humanitaria en Canarias por la cual le han otorgado varios reconocimientos, entre ellos el propio título de Monseñor, que Juan Pablo II le otorgó personalmente en 1993.

Fiestas de Juncalillo
A mediados de mayo: Nuestra Señora de Fátima, en Barranco Hondo. Hace algunos años atrás se ha retomado la antigua tradición de subir la Imagen desde su Ermita hasta la Parroquia. 
Corpus Christi el segundo domingo de junio: San Isidro y Santa María de la Cabeza. Desde 2004 se vuelve a celebrar la Romería Ofrenda en honor a San Isidro.
El segundo domingo de agosto, Santo Domingo de Guzmán (fiestas patronales). Destaca por la celebración de la bajada de la rama. Esta fiesta data de 1918. Según la traidicón al parecer un vendaval levantó el techo de la Ermita, y la gente del pueblo prometío hacer una ofrenda anual si conseguían arreglarla.

Imágenes a la venta en: Shutterstock & GettyImages

viernes, 5 de mayo de 2017

Las Salinas en Canarias


La sal, por sí misma, es un producto artesanal en las Islas. Ni siquiera las grandes salinas del Janubio, en Lanzarote, pueden considerarse por sus dimensiones o métodos fuera de la categoría propia de la producción artesanal. Las salinas en Canarias podrían ser divididas en salinas familiares o comunales, caracterizadas porque el objetivo es en primer lugar el autoconsumo, o, como mucho, el trueque y las salinas pequeñas o industrias artesanales, como las citada del Janubio, en Lanzarote, o las del sur, tanto en Tenerife como en Gran Canaria.



La característica que diferencia a primera vista la sal canaria de la foránea es que la canaria tiene de fondo un intenso color azul, mientras que la sal que viene de fuera lo tiene tirando a marrón. La sal canaria es muy apreciada en círculos naturísticos internacionales por la limpieza de su obtención, sin mezclas de tierras bases, que son las que dan esa coloración blanca tirando a marrón de las salinas del sur de España, mientras que la canaria, por su limpieza, permanece con un blanco tirando a azulado. Las cualidades asépticas de la sal canaria también son demostrables mucho mayores que las extranjeras citadas, así como su contenido en yodo, inexistente casi en las sales de fuera, y perfectamente natural en la sal canaria.



Salinas del Bufadero
El cultivo de la sal
El ciclo de producción se realiza en los meses de marzo a octubre. Los maretones, estanques situados al borde del cantil, reciben el agua de la pleamar que era trasladada, en otro tiempo, a hombros a las maretas o cristalizadores, donde se precipita el grano. Desde aquí, el salinero acelera el proceso del viento y del sol, rompiendo el cristal de superficie de la lámina de agua.



Las salinas del Bufadero son el único ejemplo de salina primitiva sobre roca que se han conservado, no sólo en el término municipal de Arucas y en la isla de Gran Canaria, sino en todo el Archipiélago Canario. No obstante, se tiene certeza de que, en la costa norte de Gran Canaria, llegaron a existir hasta seis salinas de similares características.
Estas salinas podrían tener su origen en alguna forma de extracción natural de sal "cocederos naturales" que se efectuaba durante la etapa prehispánica aunque lo cierto es que su primera mención en documento histórico data de 1721.



Para la producción de la sal estas salinas cuentan con cocederos, también conocidos como "maretones", ubicados al borde del mar y que se llenan con las mareas vivas. Luego, estarían, los tajos, también conocidos como "maretas", donde cristaliza la sal.

Además, las salinas cuentan con "amontonaderos", espacios delimitados por un muro donde se agrupa la sal y almacén, construcción que servia para guarecer al salinero, guardar las herramientas y depositar la sal.

Hoy en día los cocederos están construidos por muretes de piedra y mortero de cal, antiguamente eran de barro y piedra.



El elemento más distintivo de estas salinas es la "paredita" que cierra el circulo de maretas. La paredita está compuesta por un cordón de barro, formado por tierra virgen y el cisco, arena basáltica del lugar en proporción de uno a cinco que se mezcla y se amasa a pie. Sobre el cordón de barro se colocan piedras parejas con la cara plana hacia dentro y se rejuntan con barro "las crías" o juntas.

Cada cierto tiempo era preciso picar la costa calcérea que se forma en el fondo de la mareta, conocida como "el sálamo", para que las maretas no pierdan rendimiento. Igualmente, pasado ciertos años la mareta se deshacía y se volvía a reconstruir.

Imágenes disponibles en: Shutterstock & GettyImages

lunes, 1 de agosto de 2016

Dunas de Maspalomas


En el municipio de San Bartolomé de Tirajana nos encontramos con unos 17 kilómetros de costa, con numerosas dunas que conforman un paisaje como el que rodea el llamado Oasis de Maspalomas poblado de palmeras alrededor de una laguna de agua salobre conocida como La Charca.


Todo esto forma parte de la Reserva Natural Especial de las Dunas de Maspalomas, declarado espacio natural protegido, que ocupa unas 400 hectáreas. El conjunto de dunas constituye un hábitat peculiar para raras especies de plantas, algunas endémicas de Canarias, interesantes invertebrados y numerosas aves.
La Charca, durante los inviernos, da refugio y alimento a distintas aves migratorias que llegan desde Europa para invernar en el continente africano.


Singulariza la zona, el Faro de Maspalomas, que se eleva 65 metros cerca del Oasis. También podremos encontrar numerosos espacios de ocio, originales o vinculados con el territorio o la historia y las riquezas naturales de Gran Canaria. Predominan parques botánicos, zoológicos y parques acuáticos.


Para los visitantes tanto de las islas como los de fuera, las Dunas de Maspalomas también es un lugar para descansar ya sea dando largos paseos entre las dunas o a la sobra de las sombrillas que se encuentran a lo largo de la playa.

sábado, 23 de abril de 2016

Moya desde la distancia


Situada al borde de una impresionante cornisa que da al barranco de Moya, junto a viviendas tradicionales se puede ver desde la distancia la iglesia del municipio de Moya.

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